Asertividad III

Continuando con la entrega sobre Asertividad, hoy os envío la tercera entrega. Os recuerdo, una vez más, que estos son los apuntes que confeccioné para un Curso, y por tanto pido disculpas si lo veis muy teórico, y quedo a vuestra disposición para cualquier aclaración o duda.

¿POR QUÉ NO SOY ASERTIVO?
PRINCIPALES CAUSAS DE LA FALTA DE ASERTIVIDAD

¿Por qué hay personas a las que, aparentemente, les resulta tan fácil tener una respuesta adecuada, “quedar bien” y salir dignos de las situaciones y personas para las que lo mismo significa un mundo de esfuerzo?

Veamos las principales causas por las que una persona puede tener problemas de asertividad:

1. La persona no ha aprendido a ser asertiva o la ha aprendido de forma inadecuada.

Las conductas o habilidades para ser o no ser asertivo se aprenden: son hábitos o patrones de conducta, como ducharse, beber, comer.
No existe una “personalidad innata” asertiva o no asertiva, ni se heredan características de asertividad. La conducta asertiva se va aprendiendo por imitación y refuerzo, es decir, por lo que nos han transmitido como modelos de comportamiento y como dispensadores de premios y castigo nuestros padres, maestros, amigos, medios de comunicación, etc.
En la historia de aprendizaje de la persona no asertiva pueden haber ocurrido los siguientes hechos:
• Castigo sistemático a las conductas asertivas: entendiendo por castigo no sólo el físico, sino todo tipo de recriminaciones, desprecios o prohibiciones.
• Falta de refuerzo suficiente a las conductas asertivas: puede ocurrir que la conducta asertiva no haya sido sistemáticamente castigada, pero tampoco suficientemente reforzada, compensada, valorada.
• La persona no ha aprendido a valorar el refuerzo social: si a una persona le son indiferentes las sonrisas, alabanzas, simpatías y muestras de cariño de los demás, no esgrimirá ninguna conducta que vaya encaminada a obtenerlos.
• La persona obtiene más refuerzo por conductas sumisas o agresivas: este es el caso de la persona tímida, indefensa, a la que siempre hay que estar ayudando o apoyando (en este caso, el refuerzo que obtiene, “la atención” es muy poderoso. Las personas agresivas obtienen el refuerzo “ganando” (por ejemplo, “ganar” en una discusión o conseguir algo en detrimento de otra persona), en este caso el refuerzo es poderoso también, ya que llega “rápido”.
• La persona no sabe discriminar adecuadamente las situaciones en las que debe emitir una respuesta concreta: la persona a la que los demás consideran “plasta, pesado” está en este caso, como asimismo la “patosa”. Estas personas no saben cuando deben de parar de demandar atención, y utilizan la duda constante como medio de obtener atención. La patosa lo consigue siendo el centro de atención, teniendo actitudes fuera de lugar (por ejemplo reírse cuando no es el momento, o estar serio cuando todos se la están pasando bien).

2. La persona conoce la conducta apropiada, pero siente tanta ansiedad que la emite de forma parcial.

En este caso, las personas con problemas de asertividad han tenido experiencias en el transcurso de su vida altamente angustiantes, que le han dejado una marca que les hace imposible emitir respuestas adecuadas.
Por ejemplo, alguien se puede haber sentido muy diferente y externo a un grupo en el que se ha visto obligado a participar (niño nuevo en una clase) aunque quizás el grupo NO lo sentía así. A raíz de esta mala experiencia, el niño queda “marcado”, y hace lo que en psicología llamamos “generalización”, es decir, todas las situaciones que se parezcan, suscitarán reacciones ansiógenas, y quedará mermada su asertividad.

3. La persona no conoce o rechaza sus derechos.

La educación tradicional ha pretendido hacernos sumisos. Algunos más, otros menos, todos hemos recibido mensajes del estilo “obediencia a la autoridad”, no expresar la opinión propia ante padres, maestros, etc.
Últimamente, tal vez se prodiga menos este modelo sumiso en el niño…(¿?). Sin embargo, medios de comunicación y agentes sociales bombardean con otro mensaje: hay que ser agresivo, trepas, ser “más” que los otros. De esta manera se dice que se cambia el mensaje, pero en definitiva estamos perpetuando el patriarcado, y en definitiva el “poder sobre” y no el “poder personal”.
Ahondar aquí sería no terminar nunca, ya que estamos muy lejos de recibir mensajes asertivos, así que sigamos con una lista de derechos asertivos, que no están escritos en ningún sitio, pero que todos poseemos, sencillamente por ser seres humanos. No sirven para “pisar” al otro, pero sí para considerarnos a la misma altura que todos los demás.

LOS DERECHOS ASERTIVOS

• El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
• El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
• El derecho a ser escuchado y tomado en serio.
• El derecho a valorar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
• El derecho a decir NO sin sentir culpa.
• El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también “el otro” tiene derecho a decir NO.
• El derecho a cambiar de opinión.
• El derecho a cometer errores y rectificar.
• El derecho a pedir información y ser informado.
• El derecho a obtener aquello por lo que pagué, sin merma de ningún tipo.
• El derecho a decidir no ser asertivo.
• El derecho a ser independiente.
• El derecho a decidir que hacer con mi cuerpo, tiempo, bienes, mientras no se violen los derechos de otras personas.
• El derecho a tener éxito.
• El derecho a gozar y disfrutar de mis experiencias.
• El derecho a gozar y disfrutar de mi sexualidad, independiente de la orientación de la misma, siempre teniendo en cuenta el derecho a no compartir mi orientación.
• El derecho a mi descanso, aislamiento, siendo asertivo y comunicándolo al “otro”.
• El derecho a crecer emocionalmente, a superarme, aún superando a los demás.

En estos momentos, cito a Jakubowski : “Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros”.

Esto lo decimos, con las siguientes palabras, en cursos, seminarios y en terapia:

Si te pospones, al final te posponen

Te pido que hagas el siguiente ejercicio: Haz una lista con los derechos asertivos que te estás saltando en tu vida.

No te pierdas la entrega de Asertividad IV, ya que falta el punto número 4 acerca de ¿Por qué no soy asertivo, con una ideas super interesantes de Ellis.

Recuerda que estará publicada el próximo miércoles, y me despido con el ruego de que si así lo consideras, compartas este blog con tu entorno, y también recordándote que tus comentarios son muy bien recibidos.

Hasta el miércoles!!

13 comentarios

  1. John

    Tambien nuestros agradecidos saludos Salomon

    Seguimos disfrutando de tus importantes temas a saber.

    Ya te hare mis comentarios a continuación, por lo pronto fenomenales.

    con atentos saludos
    John

  2. Anna C.

    Buenos días Salomón,

    Hay una cosa curiosa en cuanto a la asertivitad. Puede ser, o debería ser, una conducta, una forma de vida y de comunicación totalmente integrada, pero también existe el ser asertivo a conveniencia, depende de con quien te estés comunicando, una persona puede mostrarse asertiva con quien “le interesa” y no serlo con otras personas, mostrando dos facetas de sí mismas totalmente distintas. Sería éste el caso de una falsa asertividad? A veces se hace difícil identificar a este tipo de personas a primera instancia.

    Un abrazo
    Anna

  3. Encarnación

    Me salto casi todos mis derechos asertivos, increíble. Me supone un gran esfuerzo decir que no sin sentir culpa o que no estoy siendo buena persona.
    Gracias

  4. Rosa

    Noto que la maestra de mi hijo (7 años) los regaña demasiado para mi gusto y les manda muchas tareas. Eso es falta de asertividad?

  5. Margarita

    Tu artículo me ha ayudado mucho. Iba con pánico a trabajar, mi jefe me machaca, estoy aprendiendo a ponerme en mi sitio.

  6. Pablo

    Excelente! me quedo con: el derecho a gozar de mi sexualidad y la orientación de la misma.

  7. Lichie

    Gracias!

  8. Gracias Anna! Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Los que tu llamas falsa asertividad, se podría llamar de muchas formas, pero NO asertividad. Una cosa es que podamos diseñar estrategias para ser asertivos, y otra cosa es usar la asertividad para conseguir mi objetivo. Una de las formas en las que podríamos denominar esa estrategia es manipulación (en cada caso el nombre es diferente, pero no asertividad)

  9. Gracias Encarnación! Como dice en el artículo, la culpa, muy en boga en la sociedad occidental, es la forma más usual de sentirnos cuando no somos asertivos con nosotros mismos

  10. Gracias Rosa ! Posiblemente, hay muchas razones. A lo mejor su nivel de autoexigencia no le permite ser asertiva con niños de 7 años.

  11. Agradezco infinitamente su transmisición de conocimiento, en ocasiones es complicado ser asertivo, pero si diseñamos estrategias para lograr y es nuestro deseo realizarlo estaremos muy cercanos a buenos resultados.

  12. M.Eloisa

    Me ha gustado la cita de Jakubowski : “Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros”.

  13. Jordi

    muy interesante, me pondré con el ejercicio

Dejar una respuesta