Asertividad V

TRABAJANDO CON LA ASERTIVIDAD:
IDENTIFICACIÓN DE LAS CONDUCTAS ERRÓNEAS

Dado que los tipos sumiso, agresivo, pasivo agresivo y asertivo no existen como “tipos puros”, puede resultar difícil saber cuándo una persona comparte con el resto de los mortales algunas dificultades para comunicarse asertivamente y cuándo estas dificultades se están convirtiendo en un problema psicológico. Desde el punto de vista de la psicología, un “problema” no es tal porque figure en los libros con una serie de síntomas descritos, sino porque una persona siente que las dificultades que tiene son para ella un “problema”. Es decir, si alguien es absolutamente asocial, solitario e introvertido, pero está satisfecho con esa forma de ser y no molesta a nadie que le sea cercano, esta persona NO tiene un problema y no hay que obligarle a cambiar si él/ella no quiere.

Para ello, lo mejor es comenzar por saber exactamente qué problemas se tienen y dónde, cuándo y cómo ocurren, cosa que, frecuentemente, no se sabe con precisión. SI NO SE DELIMITA EXACTAMENTE EL PROBLEMA, NO PODRÁ SOLUCIONARSE NUNCA.

La primera regla para entresacar la intrincada red de circunstancias que rodean una conducta es pensar ¿qué me está pasando? , dando una respuesta honesta a esta pregunta podremos saber exactamente qué está ocurriendo, sin dejarnos influir por pensamientos del tipo “esto ya lo sé”, “yo me conozco”, “así soy yo y no cambiaré”, etcétera.

El segundo paso será poner en práctica una serie de métodos de observación que nos permitan conocer mejor nuestra conducta-problema y las circunstancias por las que se ve influida, a fin de poder enfocar correctamente los pasos que nos van a llevar a modificarla:

1. Formulación correcta del problema

Saber cuál es la conducta que nos causa problemas no basta para poder afrontarla adecuadamente. Hace falta que nos la formulemos a nosotros mismos de forma precisa y objetiva.
Por ejemplo: una persona que describe su problema de la siguiente manera: “Tengo muchos problemas a la hora de hablar con la gente. Nunca sé que decir y las conversaciones se terminan enseguida, Creo que es porque tengo tanto miedo a meter la pata que prefiero no decir nada”. Parece que esta persona nos está diciendo mucho, pero, en el fondo, con estas palabras no nos ha dicho nada. Necesitamos contestarnos una serie de preguntas para poder centrarnos y saber en qué consiste realmente el problema. Aquí van:
• Con quién ocurre (jefes, compañeros, hombres, mujeres, niños, alguna persona o personas sueltas, etc.)
• Cuándo ocurre (momento y lugar) (en el trabajo, con los amigos, en reuniones, en actos sociales, con mi pareja…)
• Qué es lo que me preocupa de la situación (lo que piensen los demás, lo que pienso yo, quedar mal, hacer el ridículo, hacer el tonto….)
• Cómo lo suelo afrontar normalmente (evito las situaciones problemáticas, me “cuelgo” a alguien, no digo nada, intento a toda costa decir algo…)
• Por qué no soy asertivo/a con esta conducta concreta, dicho de otra forma: qué temo que ocurra si me mostrara asertivo (que no se me acepte, que se me considere un jefe duro, que no se me quiera…)
• Cuál es objetivo que persigo al querer cambiar mi conducta (que se me aprecie profesionalmente, que se me tenga afecto, que no se me tome más el pelo, mejorar mi autoestima, sentirme más cómodo/a ….)

Me queda la última entrega, que se hará el próximo miércoles. Quedo a la espera afectuosa de vuestros comentarios, hasta pronto!!

3 comentarios

  1. Lea

    Salomon ,
    Como siempre muy interesante y muy útil también !
    Un abrazo
    Lea

  2. Barbara

    Las preguntas para identificar el problema me parecen geniales.
    Saludos

  3. Tamara

    Me he dado cuenta de lo importante de una autoestima buena y aparte de la cantidad de áreas que incluye la autoestima… no era consciente.
    Qué calor! Saludos

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