Bravo por la música!

Dag Franzén, en la entrevista realizada para La Contra de hoy por Ima Sanchís, dice: “He activado el poder de la música para cambiar vidas”. Como diversos estudios lo demuestran, la música, utilizada como terapia, es una herramienta poderosa de cambio.

Me gustaría detenerme en otro aspecto de lo que aprendo de la entrevista publicada hoy: la capacidad que tuvo en su momento Dag Franzén de saber que no tenía las habilidades, apoyo o motivación  para ser Itzak Perlman, pero que sin embargo no quería dejar de lado su habilidad innata: la música. Para ello tuvo que replantearse sus objetivos, y hacerlos más realistas y ejecutables.

Cuando trabajamos con pacientes o instituciones, una de las tareas más difíciles es aceptar la realidad, y reconducir nuestras vidas o programas, basándonos en objetivos realistas y positivos. Un objetivo, para que sirva de brújula a nuestras actitudes y marquen el camino de nuestras vidas, debe de contener, como mínimo, los siguientes parámetros:

a) Deben de ser realistas y alcanzables. En el caso de Dag Franzén, es darse cuenta que no tenía las habilidades, medios, apoyos o motivación suficientes como para convertirse en Perlman.
b) Deben ser medibles en el tiempo. En la vida, no se pueden coger atajos, cada proceso requiere de su tiempo. Por ello es aconsejable, una vez determinado el objetivo, separarlos o dividirlos en objetivos a corto, medio y largo plazo. Se trata de planificar y medir en el tiempo si vamos cumpliendo con los mismos, o nos vamos alejando de los  mismos.
c) Deben de ser sostenibles y ecológicos. Es decir, debo de ser honesto conmigo mismo y saber si mantendré la ilusión el tiempo necesario. Ecológicos, porque debo de saber si afecto o no a mi “ecosistema”, si mi entorno no se verá afectado, o si lo será, en definitiva, qué costes y qué beneficios tendrá para mí mi objetivo.
d) Estable. Debo de comprometerme conmigo mismo a  hacer estable en el tiempo mi esfuerzo por mantener lo conseguido. Un ejemplo sencillo es cuando decido ir al gimnasio, si no me comprometo a mantener el ritmo conseguido (por ejemplo empiezo con un día a la semana, lo aumento a dos, y como objetivo tengo pensado tres veces por semana), si al mes de conseguirlo, dejo de ir, he de comenzar de nuevo, ya que no lo he hecho estable (en el caso del gimnasio, según estudios, se considera estable cuando consigues tu objetivo y lo mantienes dos meses).

Si leemos atentamente la entrevista, veremos que Dag consiguió su objetivo, le costó esfuerzo, tiempo (años), y está planificando que su objetivo permanezca estable en el tiempo.

Diferente es la situación cuando hemos crecido sin el apoyo o estímulo necesarios para saber cuáles son nuestras habilidades, pero esto es tema para varios artículos…

Lo más importante para recalcar: no te desanimes, no te critiques, no seas impaciente, si el objetivo está correctamente planteado, se logra!! Recuerda: valora el esfuerzo, ya que puede ser que los resultados, al principio, no sean exactamente los que tú esperabas… pero eso también da para varios artículos…

Hasta pronto!!

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