Crisis y Violencia

Estaba leyendo en un artículo aparecido en El Periódico, en el decía que se está registrando un aumento considerable en el número de agresiones de todo tipo.
Hablaba el artículo que uno de los motivos era la crisis económica por la que estamos atravesando. Preocupante, no?.

Personalmente creo que es cierto, que es evidente que el aumento del nivel de angustia puede disparar mecanismos que hasta ése momentos se mantenían larvados u ocultos. Muchas veces, tanto en terapia como en los cursos que dirijo, me preguntan si estos mecanismos pueden resolverse con el tiempo. Difícil es de explicar en un breve escrito todos los mecanismos que se ponen en marcha en un momento de stress continuo… pero a la pregunta que recibo, he de decir que, si no tomas las acciones adecuadas, todos estos mecanismos van en aumento, muy dificilmente se resuelven por sí solos.

Intentaré explicarlo brevemente: Los “mecanismos de defensa” surgen a partir de la necesidad de bajar el nivel de angustia. Por ejemplo, cuando el bebé llora, es porque se siente molesto, ya bien porque tiene hambre, o porque necesita atención, que lo cambien, etcétera. En ellos se activa el mecanismo del llanto, para que, de esa forma, su madre se de cuenta que necesita atención. En nosotros los adultos, el cuerpo segrega una hormona, llamada adrenalina, para activar el estado de alerta general y solucionar diferentes tipos de reacción frente al peligro que sentimos que nos acecha. Esta hormona, al aumentar el nivel de alerta, activa ciertos síntomas, como taquicardias, nerviosismo, y otros síntomas que son los mismos que un pequeño ataque de ansiedad. Una vez pasado el peligro, se segrega la noradrenalina, que elimina rápidamente estos síntomas que hemos sentido… sin embargo, perdura en nosotros un cierto nivel de malestar que, dependiendo del grado de gravedad de la alerta, perdura más o menos tiempo. Un ejemplo clásico y reconocible para todos, es cuando vamos caminando por la calle y tropezamos. En ése momento, la adrenalina hace que tomemos la acción correcta para conservar el equilibrio. Normalmente en esos casos, nos detenemos un momento, y notamos que nuestro corazón se ha “disparado”, hasta incluso podemos notar sudor excesivo y una sensación de miedo o angustia. Chequeamos rápidamente nuestro cuerpo, si no nos duele nada, nos recuperamos enseguida y seguimos caminando, ya que la noradrenalina ya ha hecho su trabajo. Maravilloso, no?

El problema viene cuando estamos sujetos a hechos CONTINUOS en el tiempo, que hacen que el mecanismo normal de nuestro cuerpo NO se recupere con naturalidad, permaneciendo entonces en un estado continuo de sensación de peligro, que hará que el nivel de adrenalina vaya aumentando constantemente, creando un “residuo” de complicada eliminación. Es lo que llamamos la hormona del estrés. Esta hormona permanece en niveles muy altos en nuestro cuerpo, produciendo que cualquier situación sea interpretada como una urgencia o alerta, y actuemos de forma imprevisible.

En estos tiempos de crisis, el bombardeo constante de información por parte de los medios de comunicación y las situaciones que vivimos en nuestro entorno, hacen que estemos en estado de permanente alerta. En el trabajo, la presión que supone ver los recortes de personal, la angustia de pensar ¿cuándo me tocará a mí?, o la presión que ejercen sobre nosotros nuestros jefes exigiendo más esfuerzo, resultados (sic), compromiso, hacen que estemos en un estado de confusión, pesimismo y falta de motivación (excepto la de conservar nuestro trabajo) que hace que funcione a sus niveles máximos la “hormona del estrés”.

No quiero extenderme demasiado en lo anteriormente expuesto ya que ahora, a mi juicio, interviene lo más importante. Como decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Apelando a esta frase, si yo tenía mecanismos de rabia contenida larvados, adicciones, u otros tipos de circunstancias o actitudes aprendidas durante mi vida y que “se mantenían latentes”, en estos momentos de crisis, saltan las alarmas, se “abren las compuertas” y sencillamente, caemos en conductas que “me sorprenden” y que se van haciendo cada vez más presentes. Mi “yo necesita escapar” de la tensión, de la angustia, y aparecen esas conductas que no me agradan.

Para seguir con el tema de hoy (el aumento de las agresiones), no es de extrañar que esto ocurra. Evidente que cualquier tipo de agresión no es justificable, pero si es entendible. Qué hacer para protegerme y cuidar de los míos?. Cuidarme, cambiar de hábitos, pasar más tiempo haciendo tareas agradables, buscar motivaciones nuevas, pasar más tiempo con amigos, hacer voluntariado, meditar, gimnasia, paseos, cualquier cambio de rutina negativa a positiva es bueno, y no necesariamente necesita de inversiones monetarias. . Hay muchas actividades que “tenías olvidadas”, que no cuestan dinero, y que son altamente satisfactorias y reducen el estrés. NO IGNORAR tus problemas es fundamental, y retomar una comunicación asertiva con tu entorno es lo más efectivo que puedes hacer. Un entorno confiable, que te apoye y comprenda te evitará muchos disgustos. Fundamentalmente, cuando te veas en situaciones prolongadas de estrés, no dudes en pedir ayuda a profesionales especializados

Me quedo con las ganas de seguir desarrollando este tema, pero es materialmente imposible hacerlo. Sin embargo, te recuerdo que puedes hacerme llegar tu comentario, que contestaré a la brevedad posible. Recuerda: cuídate, quiérete, busca opciones válidas, seguras, confiables y realizables…esta actitud siempre lleva al éxito, con la consiguiente sensación de autoconfianza y tranquilidad. Adelante, tú puedes!!

7 comentarios

  1. John

    Gracias Salomon
    Super interesante al articulo, creo tiene mucha validez actualmente.
    Ya lo podremos comentar
    saludos
    John

  2. Ruth

    Hola Salomón:

    Si bien es cierto la historia ha dejado registrado muchos acontesimientos en los cuales han habido insurrecciones cuando la crisis de la época ha llegado al extremo. La gente en realidad se vuelve agresiva por el mismo desespero y la misma necesidad. Bueno sería que en esta época de la humanidad donde tenemos al alcance tantas cosas, donde el conocimiento por cualquier medio está a nuestra disposición, la gente se hiciera de aquello más bien que le pudiera ayudar a sobrellevar sus problemas y no dejarse bloquear, ver la crisis como una oportunidad para un cambio, más que una derrota.

    Este pensamiento de Albert Einstein me gusta mucho…

    “No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.

    Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

    Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
    Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

    Saludos

  3. Jo Ga

    gracias! Salomón:

    nos estamos dando cuenta de que la crisis, está haciendo que se adopte y se ponga de manifiesto
    un comportamiento que a su vez generará más crisis.

    contemplamos como aumenta cada vez más la violencia de género, maltrato dentro de la familia, violencia en los centros escolares, en el trabajo, etc.

    Todos los actos violentos perpetrados sin ningún motivo aparente resultan difíciles de comprender.
    La ausencia de un móvil definido desconcierta a los especialilstas.

    Por otra parte, a través de los medios de comunicación —cada vez más eficaces— millones o hasta miles de millones de personas se enteran de lo sucedido en cuestión de horas.
    Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, “la violencia está presente en todos los países del planeta; casi ninguna comunidad es inmune a ella”.
    Se han visto casos de violencia gratuita incluso en lugares que hasta hace poco se consideraban bastante seguros.
    Se han dado casos de jóvenes que asesinan a desconocidos por la simple emoción de hacerlo, lo que sin lugar a dudas, demuestra que las cosas han cambiado.
    Incluso en países donde los índices de criminalidad son altos, algunas masacres irracionales han provocado la repulsa de la sociedad.
    Se está convirtiendo el mundo en un lugar peligroso y extraño en el que es imposible predecir lo que va a suceder.

    No existe un único factor que explique las distintas manifestaciones de violencia.
    Ahora bien, hay crímenes que resultan más difíciles de entender pues escapan totalmente a la razón.

    Por ejemplo, cuesta asimilar el que un individuo se acerque a un desconocido y lo golpee o apuñale hasta matarlo o que alguien pase en automóvil por delante de una casa y se ponga a disparar sin ningún motivo.

    Algunas personas sostienen que la violencia es inherente al hombre.
    Sin embargo, hay quienes consideran que este rasgo no forma parte de la naturaleza humana.
    ¿tú que opinas?

    Según un gran número de especialistas, existen muchos factores y circunstancias que pueden inducir a alguien a cometer un acto de violencia irracional.
    Un informe publicado por la academia estadounidense del FBI llega a decir: “La persona que está en su sano juicio no comete un homicidio”.
    Es posible que algunos especialistas no concuerden del todo con esta afirmación, pero sí concuerdan con lo que da a entender.
    Por algún motivo, el agresor ya no piensa con normalidad.
    Algo ha afectado su raciocinio, de modo que es capaz de actos impensables.

    ¿Qué factores pueden contribuir a que un individuo decida agredir o hasta matar a alguien sin ninguna razón aparente?
    Se hizo público un informe que enumeraba ciertos factores que ayudan a identificar a los jóvenes con propensión a cometer delitos violentos en los centros educativos.

    Según el informe, la vida familiar de tales jóvenes suele tener las siguientes características: una relación turbulenta entre padres e hijos; padres incapaces de darse cuenta de los problemas de sus hijos; distanciamiento entre los miembros de la familia; padres que ponen poca o ninguna restricción a sus hijos, y, por último, hijos extremadamente reservados que llevan una doble vida a espaldas de sus progenitores.
    Hoy en día, muchos niños sufren a causa de la ruptura de su familia.
    Otros tienen padres que apenas les dedican tiempo, de modo que crecen sin la atención y la instrucción moral que necesitan.
    Algunos expertos creen que, debido al entorno que les rodea, estos niños no desarrollan la capacidad de establecer vínculos afectivos, por lo que les resulta más fácil agredir a otros y hasta acabar con la vida de otras personas, a menudo sin ningún remordimiento.

    Al escuchar la noticia de un cruel asesinato, se oye “¡El que lo hizo debe de estar loco!”.
    Sin embargo, no todos los individuos que comenten tales actos están trastornados, aunque muchos sí tienen problemas para afrontar las presiones de la vida.

    De ahí que los expertos apunten que la conducta violenta también puede deberse a ciertos defectos de la personalidad del agresor.
    Entre estos se cuentan los siguientes:
    las deficiencias de aprendizaje;
    la dificultad para relacionarse con los demás;
    los trastornos psicológicos debido al maltrato físico o el abuso sexual;
    las tendencias antisociales;
    la aversión a un determinado sector de la sociedad, como por ejemplo, las mujeres;
    la falta de remordimiento,
    y el deseo de manipular a otros.

    Algunas personas llegan a abrumarse tanto por su problema, sea cual sea, que su mente se altera y se comportan de forma extraña.

    Este fue el caso de una enfermera que tenía un ansia patológica de llamar la atención.
    Para saciar tal ansia, inyectaba un relajante muscular a los niños pequeños a fin de provocarles un paro respiratorio. Entonces disfrutaba de la atención que se le brindaba cuando los “salvaba”.
    Lamentablemente, no siempre logró que los niños volvieran a respirar, de modo que fue condenada por asesinato.

    Muchos expertos destacan los siguientes puntos como posibles factores
    que inducen a la violencia sin sentido:

    La desintegración familiar
    Los grupos extremistas
    Las sectas peligrosas
    El entretenimiento violento
    La exposición directa a la violencia
    El consumo de drogas
    La incapacidad para afrontar los problemas
    El fácil acceso a armas mortíferas
    Ciertos trastornos mentales

    Hay quienes sostienen que la inclinación a la violencia y el asesinato es innata en el ser humano.
    Los evolucionistas afirman que, como venimos de los animales, hemos heredado su temperamento violento.
    Según estas teorías, estamos atrapados en un ciclo de violencia del que es imposible escapar.

    Sin embargo, existen numerosas pruebas que demuestran lo contrario.
    Las teorías mencionadas no explican por qué el número y la clase de delitos violentos varían tanto de una cultura a otra.
    No aclaran por qué en algunas sociedades lo común es reaccionar de forma violenta, mientras que en otras se producen muy pocas agresiones y prácticamente ningún asesinato.

    El psicoanalista Erich Fromm puso en evidencia un punto débil de la teoría de que heredamos la agresividad de los primates al señalar que, si bien algunos de estos animales son violentos cuando tienen alguna necesidad física o se sienten atacados, el hombre es —que se sepa— el único ser que mata por puro placer.

    Algunos individuos son más propensos a la violencia que otros, pero no pierden por ello su libre albedrío. Aunque el impulso de agredir o de matar esté gobernado por numerosas fuerzas internas y externas, sigue habiendo libertad de elección, y por tanto, culpabilidad y responsabilidad de los propios actos.

    En algunos videojuegos que promueven la violencia dan puntos por causar a alguien una herida superficial, más puntos por una herida de bala, y más puntos aún por un tiro en la cabeza.
    Todo se llena de sangre, y los sesos se desparraman por toda la pantalla.

    No permitimos que nuestros hijos conduzcan, beban alcohol o fumen cuando son demasiado jóvenes.
    Sin embargo, dejamos que aprendan a disparar a una edad en la que no saben controlar sus impulsos y no tienen la madurez ni la disciplina necesarias para usar sin peligro las armas con las que juegan.

    Tenemos que enseñarles desde pequeños que la violencia siempre acarrea consecuencias, graves consecuencias.
    Lamentablemente, los niños que desconocen el precio de la violencia a menudo son víctimas inocentes de ella.

    Necesitamos con urgencia tomar en serio el instruir, educar, para mentalizar a las personas en lo importante que es cultivar las cualidades que permiten vivir en paz con nuestros semejantes.

    La solución no está en que aumente el número de hospitales, el número de cárceles,
    y se favorezca el entretenimiento que hace creer que la violencia es una diversión inofensiva.

  4. Isaac

    Interesante artículo y también los comentarios que he leído.
    Quizás sería interesante que todos tomáramos conciencia del problema e hiciéramos una limpieza de nuestras actitudes hacia los problemas que nos hacen sentir mal.
    Un saludo

  5. Ester

    lamentablemente lo que dices es cierto.

  6. Jaime

    Me he enganchado a tu blog. gracias.

  7. como menciona Alvin Toffler en su obra el “shock del futuro” la vida es un cambio constante y si nos encontramos en una situación de ansiedad por causa de algún problema, pensemos en encontrar que de positivo me brinda la nueva situación en que me encuentro y no permanecer estático, esperando a que Dios me ayude a solucionarlo sino con una sonrisa agradecerle por darnos la oportunidad de aprender siempre algo y llevarlo a la práctica.
    Gracias a Salomón por su enseñanza y a todos los que lo enriquecieron con sus comentarios.

Dejar una respuesta