El elixir de la juventud

El objetivo de los alquimistas de la edad media y de los médicos de hoy es el mismo: buscar el elixir de la juventud. Desde hace siglos fuimos educados para “buscar fuera de nosotros” lo que nos hará vivir “eternamente felices”.
Y si nos hubiésemos equivocado? Si no hiciese falta ese “magnífico” coche que nos anuncian por la tele, o esa maravillosa tele de plasma que “sólo nos cuesta menos de un euro al día”, o nos diéramos cuenta que no hace falta ningún estímulo exterior (alcohol, drogas…) para sentirnos más desinhibidos y compartir desde la alegría momentos entrañables con nuestros amigos y familia?
Si te dijese que la ilusión por cumplir un sueño te da el suficiente aliento para sobreponerte a las dificultades diarias, qué me dirías?
Antes de contestarme, te pediría que leyeras “La Contra” de hoy, en donde Eduardo Admetlla, desde la simplicidad y sabiduría que conceden el haber vivido con una ilusión te dará argumentos mucho más contundentes que yo.
El elixir de la juventud está dentro nuestro. Sus componentes (y encima no caducan!) son ilusión, sueños, compartir, agradecer y HACER LO NECESARIO PARA CUMPLIRLOS.
Con afecto espero que compartáis vuestro componente secreto, ese que os hace “tirar pa´lante”, que os hace sentir vivos cada día.

Un comentario

  1. David

    Que sabias palabras contenidas en este maravillosa moraleja. Cuando eres plenamente consciente de que la felicidad se compone de momentos de vida eterna que surgen desde dentro hacia fuera, te das cuenta de la fuerza e importancia que adquieren las pasiones y las ilusiones que emanan del interior.

    Alguien dijo, en algún momento y en algún lugar: “Quien no viva la vida eterna ahora, que se despida de vivirla luego”

    ¿Y qué es la vida eterna? Que cada cual lo descubra por si mismo, ya que la respuesta nos se haya ni en los medios de comunicación, ni en los consejos no solicitados, ni mucho menos en las instituciones religiosas. Efectivamente, la respuesta no se encuentra en el exterior. La respuesta la encontrarás justamente en el interior, en tu interior, en el interior de todos los seres universales. Búscala y tal vez, aunque solo sea un solo momento, te encuentres viviendo la vida eterna. Entonces, habrá merecido la pena.

    Un abrazo!

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