El silencio

Tenía pensado escribir hoy sobre feedback, pero al abrir mi ordenador, me encontré con muchos mensajes que de pronto me hicieron sentir atribulado. Eran mails enviados por gente que me quiere, de You Tube, o de cualquier otra procedencia, en donde se podía ver la enorme carga de violencia y agresión en la que vivimos.

La agresión y la violencia se pueden manifestar de innumerables formas. No sólo me refiero a la agresión física, sino también a la sutil forma de agresión que es el silencio. En esta sociedad acostumbrada a cuantificar y comparar, es evidente que la agresión física es la peor de todas, la que se castiga y se condena…. pero… y cuando no me comunico? cuando me guardo todo para mí sin expresarme? cuando no doy muestras de afecto y cariño? cuando no retroalimento positivamente a la gente que me rodea?… se podría considerar como una forma de agresión?

Yo creo que sí, y de hecho hay una corriente actual en la psicología que así lo considera. Personalmente pienso que es una forma de violencia que conduce “al otro” a un estado de indefensión total y produce grietas profundas en su autoestima. En la sociedad occidental se ha generado un nivel de silencio negativo que nos está conduciendo a la tribulación, duda, y falta de confianza.

Si yo no me expreso, “el otro” tiene un doble trabajo: 1) sin feedback, nunca podrá crecer, ya que nunca sabrá a ciencia cierta si su actuación fue correcta o necesita de alguna mejora. 2) al no haber respuesta, “el otro” interpretará el feedback (en este caso silencio) como un NO y tenderá a explicar la situación SOLAMENTE desde su punto de vista que, a su pesar, estará empañado por los “noes” recibidos, y retroalimentará ese bucle de negación o de sentirse ignorado.

El silencio es una de las formas de agresión más poderosas. Como un virus se expande en mi sistema emocional y me bloquea. Si no muestro mi parte vulnerable, si no me atrevo a decir “te quiero”, si no soy capaz de decirte lo mucho que me enseñas, si no soy capaz de cogerte de la mano y decirte gracias…no detendremos nunca la violencia, ni los desgarradores testimonios que vemos y escuchamos todos los días. Una de mis máximas es : Tolerancia cero a la agresión, del tipo que sea.

El cambio empieza por mí, aquí y ahora. En estas noches mágicas de invierno que estamos teniendo, te recomiendo que salgas a pasear mientras la ciudad se prepara para el descanso, o antes de entrar al trabajo. Observa tu ciudad desde una perspectiva de tranquilidad. Quizás te encuentres con plazas que “nunca” has visto, con esquinas que te traigan buenos recuerdos. Puedes hacerlo solo o quizás es momento de que vayas con alguien y aprendáis, quizás tomados de la mano, una nueva forma de comunicación. Este es un silencio positivo, que nos permite expresarnos, quizás no con las palabras, sino con la ternura de una caricia o de un momento único compartido.

Me despido, con la seguridad de que nos encontraremos caminando por las calles de la ciudad que se va a dormir…

Si te gustó esta reflexión, no lo dudes, un “me gusta”, un RT, compartirlo con tus amigos y/o un comentario, nos hace crecer a todos más deprisa…

Hasta pronto!!

4 comentarios

  1. Yo también estoy de acuerdo con tu opinión. Todos hemos sentido que nuestro silencio, o el de otro, es una forma de agresión, un castigo, que puede frustrar mucho a la otra persona.

    ¡Un saludo!

  2. admin

    Gracias por tu comentario!!

  3. Raúl Torres Lugo

    El silencio es la muerte del amor; de los sentimientos Y COMO CONSECUENCIA DEL SER AMADO. Una palabra basta para hacer vibrar a quien nos ama; un sonido mágico, con un te quiero, es la clave para abrir cerrojos por décadas fundidos, una caricia, un beso, un estoy aquí, es reavivar la llama apagada por la omisión de un gran detalle, el sonido de la voz del ser amado.

  4. admin

    Precioso comentario. Muy poético. Gracias!!

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