Crisis, verdad o creencia?

Erase una vez un campesino que vivía en un pequeño pueblo, en medio de un valle. Su pueblo era un sitio tranquilo, cruce de varias carreteras que llevaban a otros sitios. El granjero hacía unos quesos riquísimos, con la receta heredada de sus ancestros. No veía la tele, ni escuchaba la radio, ni leía los periódicos. Se dedicaba a elaborar sus quesos, que vendía a  las gentes que se detenían en su granja a comprarlos.

Como disfrutaba haciendo sus quesos y el negocio era próspero, compró más tierras, más cabras, y pidió a otra gente de su pueblo que le ayudara a atender a las personas que acudían para comprarle sus productos. Asimismo, abrió un mesón para ampliar su negocio y puso vallas con anuncios en la encrucijada de las carreteras que conducían a los otros pueblos. Todo iba bien en su mundo, y también a sus paisanos, pues cada vez compraba a los mismos más productos. Todos estaban contentos.

Como cada vez le iba mejor, y necesitaba más gente que colaborara con él, decidió llamar a su hijo, que estudiaba Empresariales en una ciudad lejana, para que le ayudara en su negocio. El hijo acudió inmediatamente a la llamada de su padre. Cuando el hijo vio  que había comprado más tierras, más ovejas, abierto el comedor para la degustación de sus productos y a tantas personas trabajando para su padre, le dijo:

- Padre, tú te has vuelto loco? No ves la televisión, ni escuchas la radio, ni lees los periódicos? No sabes de la enorme crisis que estamos viviendo? No sabes de las enormes dificultades que se ciernen sobre todos nosotros? Haz todo lo que te digo y verás cómo todo va mejor. Me marcho a seguir estudiando, y regresaré para seguir ayudándote, tú tranquilo!

El padre pensó: Mi hijo va a la universidad, ve la televisión, escucha la radio y lee los periódicos, tiene que tener razón! Voy a seguir sus consejos!! Así, el padre empezó a leer los períodicos, ver la televisión  y escuchar la radio. Dejó de comprar las cantidades enormes que compraba a sus proveedores, empezó a recortar gastos, mal vendió el terreno y las cabras que “sobraban”, despidió a los trabajadores y quitó las vallas anunciadoras que había puesto. Así… lentamente… las ventas fueron disminuyendo. 

El hijo cumplió su palabra, y regresó al poco tiempo. Al verlo, su padre le dijo:

- Tenías razón, hijo, qué profunda es la crisis que estamos viviendo!!

Qué enseñanzas sacas de este relato? Qué es lo que verdaderamente está pasando? Mi objetivo es escuchar tus comentarios y con ellos escribir otro post, con soluciones a este dilema… te animas? Te recomiendo que leas otro post, que publiqué en 2010, acerca de cómo se crean los paradigmas o creencias: http://piensaenpositivo.com/%C2%BFcomo-se-crea-un-nuevo-paradigma/  Espero activa y positivamente tus comentarios. Asimismo, recuerda: si te gustó, pásalo!!

Hasta pronto!!


6 comments

  1. Felicidades por este post,

    gran analogía ente el campesino y la situación actual. Dejarse influenciar por el pensamiento negativo puede alejarnos de nuestra virtud.

    El problema reside en que no siempre somos invulnerables al ruido que nos despista. La negatividad nos aleja de nuestros objetivos.

    carles

  2. admin

    He ahí el reto! mantenernos enfocados, conocer nuestras habilidades, arriesgar a pesar de la toxicidad reinante. Un saludo!!

  3. Vanesa

    En la situación actual reina tanto el pesimismo, que siempre los comentarios son referentes a lo mal que van las cosas pero es difícil encontrar el enfoque que necesitamos. Yo contemplo la crisis como cambio, adaptación, todos nos estamos reinventando y eso es bueno. Hay conceptos que ya los asociamos con algo negativo, como la palabra crisis y no debería ser así.

    Desde luego creo al 100% la ley de la atracción porque he tenido la oportunidad de aplicarla en varios aspectos de mi vida y se cumple, así que todos pensemos en que las cosas van ha ir mejor y así será.

    El espíritu de un emprendedor@ debe ser libre y no dejarse intoxicar por los bombardeos de información negativa.

    Necesitamos más relatos como este para reflexionar y no desviarnos del camino.

    Saludos

  4. admin

    Gracias Vanesa por tu comentario!!

  5. María C. Chiappe.

    Excelente parábola, tal cual….

  6. admin

    Gracias!! :)

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