Escucha activa

En estos tiempos de crisis, más que nunca, debemos actuar utilizando una de las herramientas más poderosas y efectivas que conozco: la escucha activa.

Como dice el refranero castellano muy sabiamente: “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon la tuyas a remojar”. Aunque a mí personalmente no me afecta la crisis, lo cual agradezco diariamente, desde hace un tiempo participo activamente en organizaciones sin ánimo de lucro, foros en internet, y en algunos “networkings” profesionales, con el propósito de conocer nueva gente, posibilidades y ver diferentes realidades, con el fin de abrir mi mente y tener opciones en el caso de que tenga que hacerlo.

Hace una semana participé en un evento de networking, en un marco muy bonito y acogedor. Para los que no lo sabéis, estos eventos se realizan con el objetivo de que conozcas personas que te pueden abrir nuevos horizontes. Es un marco en donde se intercambian tarjetas, conocimientos, experiencias. Volviendo al tema, estaba en uno de esos marcos, que se realizó en un local francamente acogedor y simpático. Estaba conversando y realmente divirtiéndome con unos asistentes, y de pronto se acercó una persona al grupo y literalmente “nos invadió” con “SU” necesidad. Hablaba, hablaba y hablaba… era una “catarata” de hablar y “ahogar” el clima tan bonito que habíamos creado en este mini-grupo. Expresaba continuamente lo mal que le iba, todo lo mal que le había ido en sus trabajos anteriores y lo “fuerte” que había tenido que hacerse por todos los “palos” que había recibido. Dentro de su discurso, que yo escuchaba activamente, me dí cuenta que conocía una persona que podía echarle un cable poderoso a su negocio y que realmente le iba a ser útil. Intenté tres veces hacerle una pregunta para confirmar si mi apreciación era correcta, y si mi conocido realmente podía ser un buen contacto para ella. NO HABÍA FORMA, lo intenté una vez, cero feedback, lo intenté una segunda vez, cero respuesta (con la cómplice sonrisa de uno de los miembros del mini grupo, que de esa forma me decía: no lo intentes, no te escucha..ni siquiera te oye)…. pero a mí me gusta que me escuchen y que me entiendan, así que, ni lerdo ni perezoso, le toqué la mano y le dije: eiiii… te puedo hacer una pregunta?. En esos momentos, salió de SU necesidad y me escuchó, y para resumir, le dí mi tarjeta y le dije que me enviara un mail y que le daría los datos del contacto, ya que no los llevaba encima. Estoy esperando su mail, que todavía no he recibido….

Los que me conocéis, seguramente ya intuís qué es lo que voy a deciros que aprendí de esta situación. A los que no me conocéis tanto, aquí os dejo algunos (de los innumerables que se me ocurren) puntos de reflexión:
¿Realmente estoy abierto al cambio?
¿Estoy escuchando activamente a mi entorno?
¿MI necesidad de ser aprobado es más importante que MI cambio (que incluye al otro, claro)?
¿Estoy siendo empático conmigo mismo o sólo con mi parte de dolor y sufrimiento?
¿Desde mi zona de confort (los palos que me han dado, mis miedos, mis sentimientos), “ahogo” al otro tanto, que no le queda más remedio que salir corriendo?
¿Estoy participando activamente en mi vida o solamente estoy perpetuando y ahondando en mis carencias y bucles negativos/destructivos?

La ESCUCHA ACTIVA implica necesariamente salir de mi zona de “necesidad”, borrar de mi mente todos los pensamientos que acuden a ella, y sentarme cómodamente en la empatía y escuchar… y que me escuchen.Es estar presente en el presente. Cuando se practica la escucha activa, no hay necesidades, reproches, agresiones, objetivos, órdenes… sencillamente hay, como mínimo, dos personas ENTENDIÉNDOSE, ACOMPAÑÁNDOSE, APOYÁNDOSE, si no… lo único que hay es el incesante ruído de la rutina, miedo, hastío, incomprensión y sentimiento de soledad.

Un truco: para llegar a la escucha activa, primero he de escucharme a mí mismo… a mis VERDADERAS necesidades, que me guiarán en el hermoso proceso de autoconocimiento para llegar al objetivo: avanzar y crecer en todos los aspectos de mi vida.

8 comentarios

  1. yo si que te conozco un poco y ya te veo haciendole al pobre “charlatan” eyyyyyyyyyyy!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Es fácil recomendar pero dificil llegar a escucharte y reconocerte. un ejercicio, contigo y con el otro, que vale mucho la pena
    besos

  2. Antonio

    Gracias Salomon por todas tus aportaciones las encuentro todas muy motivadoras y les presto mi mayor atención, esta en concreto es muy interesante, mi sector está en la burbuja de la crisi y estoy un poco desanimado y ahora necesito abrirme a nuevos horizontes…o nuevos negocios..me gustaría conocer gente para intercambiar ideas…

  3. Jordi

    Gracias por el mensaje de esta semana.

    Creo que realizar ejercicios de este tipo ayuda mucho a crecer y reforzar tu seguridad en ti mismo.

    Me planteo realizar este planteamiento diariamente cada día,
    saludos y mil gracias

  4. María Victoria

    Me ha gustado mucho su artículo sobre “Escucha-Activa”. Sólo quería decírselo.
    Lamentablemente refleja la realidad actual.

    Saludos cordiales,

  5. Natalia

    Sabio consejo, Salomon…. y como todos los buenos consejos no siempre es fácil seguirlos… :-)

  6. Merche

    La escucha activa es la capacidad para reflejar y devolver, verazmente
    y en su totalidad, el mensaje del otro, y con ello demostrar que se le ha escuchado.
    Cuando jugamos el papel de receptor, rápidamente hacemos nuestro juicio
    sobre el emisor ( juicio positivo ) (juicio negativo) (juicio negativo-peyorativo)

    La escucha activa es el esfuerzo físico y mental de querer captar con atención
    la totalidad del mensaje que se emite, tratando de interpretar el significado correcto del mismo,
    a través del comunicado verbal y no verbal que realiza el emisor
    e indicándole mediante la retroalimentación lo que creemos que hemos entendido.
    Significa escuchar con atención y concentración al interlocutor,
    lo cual nos capacita para entender lo que se ha dicho
    y demostrarle que se siente bien interpretado.

    El escuchar pasivamente se asemeja a una grabadora,
    solamente recibe la información suministrada.
    Por otra parte, escuchar activamente requiere que la persona receptora se introduzca en el cerebro del transmisor, tratando de interpretar el contenido del mensaje desde el punto de vista del transmisor.
    Desde el campo de acción del educador/a social la escucha activa es una herramienta
    imprescindible ya que si no somos capaces de mantener una retroalimentación con el receptor, intentar interpretar el contenido del mensaje recibido será muy difícil poder actuar adecuadamente.

    Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar.
    La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.
    ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar? existen grandes diferencias.
    El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido.
    Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye.
    La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo.
    La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona
    está expresando directamente, sino también los sentimientos,
    ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.
    Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía,
    es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.
    Para un educador social es imprescindible utilizar este técnica de
    comunicación eficaz sin la cual será muy difícil obtener información
    sobre las personas con las que se trabaja
    y por lo tanto la intervención socioeducativa esta mermada.

  7. sunsi

    Hablo porque conozco mis necesidades, dudo porque no conozco las tuyas. Mis palabras vienen de mi

    experiencia de vida. Tu entendimiento viene de la tuya. Por eso, lo que yo digo, y lo que tu oyes, puede no ser lo

    mismo. Por lo que si tu escuchas cuidadosamente, no sólo con tus oídos, sino también con tus ojos y corazón

    puede ser que logremos comunicarnos.

    Herbert G. Lingren

    Un abrazo

  8. davidGmuns

    Muchas gracias maestro “Salo” por tu lección desinteresada. Como siempre muy oportuna… aunque de difícil aprendizaje.

    En mis cuarenta años de vida, no recuerdo una sola persona, un solo maestro, un solo jefe, un solo compañero, un solo amigo, un solo familiar… que me haya enseñado a escuchar. ¿padezco amnesia o simplemente estoy en lo cierto?

    Sea como sea, si sigo esperando, corro el riesgo de quedarme completamente sólo, sólos yo y mis pensamientos… Así que, ya va siendo hora de que empiece a aprender por mi mismo. ¿Le apetece a alguien contarme algo?, soy todo oidos…y corazón ;-) )

    Un fuerte abrazo profe,

    David

Dejar una respuesta