Estoy o me siento?

Ayer no leí “La Contra” de La Vanguardia. Es tan esclarecedora, que necesito volcar en este post mi total acuerdo con los conceptos expresados en ella y lo transparente que es su lectura.
En mi post anterior hablaba de que yo hago una diferencia entre emociones y sentimientos. Christophe André lo explica en la entrevista de forma contundente. La emoción, al ser verdadera, nos lleva a la acción, los sentimientos, al ser producto de un estado de ánimo (que viene desde “lo aprendido”) nos llevan a sitios escondidos o profundos de nuestra psique que nos hacen reflexionar (según sus palabras) sobre la situación, nos metemos en un “clima mental” que muchas veces nos impide la acción; es más, muchas veces nos lleva a meternos en un bucle interminable de pensamientos que conducen a profundizar aún más en el sentimiento, evitando que afloren las soluciones.
Os recomiendo que la leáis, no quiero abundar aquí en palabras… pero sí recalcar que las opciones que C.André propone, son las mismas que en terapia y en cursos aconsejo a mis pacientes:”Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella”.
Ante un sentimiento negativo, las preguntas correctas serían:
¿Qué estoy sintiendo?
¿Desde dónde lo estoy sintiendo? (desde un recuerdo, rabia, frustración, expectativas….)
¿Qué estoy aprendiendo de esta situación?
y la más importante:
¿Qué puedo hacer para que este sentimiento no persista?
Aceptar lo que es (me siento triste) y no lo que creo que es (estoy triste) hace que busque soluciones, que no me deje atrapar por el sentimiento. Acción!! muévete, hacia cualquier dirección: sal, da un paseo, llama a alguien, vete al cine, limpia la casa… cualquier acción te dará la perspectiva para poder tomar distancia del sentimiento que te molesta.
Me despido destacando la sencillez de C.André cuando reconoce que no es fácil superar estos sentimientos o estados de ánimo, pero merece la pena intentarlo.
Acción!
Espero afectuosamente vuestros comentarios.

8 comentarios

  1. Mercè

    A mi, me gustó tanto que la voy a colgar en la nevera,
    Cuando dice, felicidad es la suma de bienestar y conciencia. Bonito y verdad.
    Gracias por los artículos

  2. Pablo

    Yo me autoexijo mucho, y me asombra cuando a C.André se lo ve frustrado porque parece que es difícil. Yo lo vivo como muy difícil. ¿Qué hago mal?

  3. T.M.

    gracias! he aprendido mucho.

  4. Estimado Pablo,
    Gracias por tu comentario. Lo más difícil de cambiar de nuestras actitudes son los roles, “los juegos a los que hemos estado jugando”. A nadie (aquí NO es una palabra grande), le da resultado ser autoexigente, ya que lleva siempre a la frustración. Cuando C.André expresa con humildad que es difícil, se refiere a éso, a que es difícil dejar de hacer lo que hasta ahora “parece” que me ha dado resultado. Si lo vives como muy difícil, es notorio que debes de ser más flexible y tolerante contigo mismo. Cómo se logra? de diferentes maneras, cada uno tiene la suya, pero aceptar que hay cosas que NO puedes cambiar, sería un paso importante para ti.
    Como siempre digo: Aceptar la aceptación, que no es lo mismo que resignarse. Aceptar es una cualidad, resignarse lleva a la inmovilidad.
    Un saludo

  5. Layna

    Como por arte de magia, el sábado pasado apareció una entrevista en La Contra de La Vanguardia que me impactó y de la que en este post haces referencia. En pocas líneas se resume mi filosofía de vida que al verla por escrito aún toma más fuerza. Habla de lo importante que es pensar en la pregunta ¿cómo? en lugar de pensar en ¿porqué? delante de un problema. Así observamos, aceptamos y pasamos a la acción y solo cambiando la pregunta porqué por comó!!!
    El autor comenta que ser consciente del momento presente ayuda, comenta que los problemas forman parte de la vida, que debemos aceptar la incertidumbre como parte de la vida. Habla de que debemos sonreír, tomar distancia física de los problemas, hablarlos con otras personas, ser agradecidos… para finalmente comentar que la felicidad es la suma de bienestar+consciencia, que la felicidad es efímera e intermitente pero que debemos encontrar un momento para sonreír dentro de la desdicha o de la tristeza y que entonces y solo entonces hallaremos un poco de felicidad en nuestra ajetreada vida.
    Un saludo,

  6. Estimada Layna,
    Muy bonito tu comentario… simplemente agregar que a TODOS, al ver claro, es decir, ver con perspectiva las dificultades cotidianas, aparecen “como por arte de magia”, artículos, guías, post, charla con amigos, que nos hacen tomar conciencia y pasar a la acción. Yo lo llamo “milagros” que nos hacen seguir con nuevas fuerzas hacia adelante.
    Por otro lado, el “cómo” es una de las preguntas que en coaching se llama “preguntas poderosas”, porque el “por qué” no tiene respuesta, el cómo si te lleva a salirte del bucle de pensamiento negativo.
    Recibe mi afectuoso saludo

  7. muy interesante el articulo y algo que realmente me ha llamado poderosamente la atencion es la respuesta de Salomon es la respuesta que hace diciendo :
    “Aceptar la aceptación, que no es lo mismo que resignarse. Aceptar es una cualidad, resignarse lleva a la inmovilidad.”

    por otro lado pues como siempre, en estos temas me surgen preguntas…

    - ¿quien dijo que la felicidad era que?¿quien tubo esa autoridad?
    - de acuerdo en salir del bucle pero es fàcil decirlo, no? o muy recurrido en todo caso porque es indudable que a mi que me digan que cada uno lo hace a su manera, o tiene su manera, o que es una pregunta sin respuesta…

    un saludo y gracias por la entrada

  8. Muchísimas gracias por tu comentario. Simplemente agregar que yo nunca digo que es fácil, todo lo contrario, los roles aprendidos es lo más difícil de superar, y aceptar cuando nos han herido, es también muy difícil. Yo digo que es muy doloroso, pero altamente gratificante. El único modo que yo conozco y propongo es un trabajo con uno mismo profundo, honesto, duro, para poder superar ciertas situaciones y saber “aceptar”.
    Recibe un afectuoso saludo.

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