Gestionando mis emociones en fiestas.

 

Este período del calendario, que comienza con la Navidad y termina con Reyes, está cargado del espíritu de estas fiestas que es el dar, compartir, agradecer. Este espíritu, debido a diversos factores, ha perdido fuerza y ha sido reemplazado por un consumismo exacerbado, “obligaciones” sociales y gastos desmedidos. Solamente nosotros tenemos la posibilidad de elegir entre diluirnos en lo “que se espera” de nosotros o,  durante este período potencialmente emotivo y cargado de espiritualidad, elegir la oportunidad para, proactivamente, relacionarnos con nuestro entorno.

Tenemos relaciones con todo: gente, lugares y cosas. Evidentemente, las más importantes son las que mantenemos con nuestros vínculos más cercanos y queridos. Luego de esta primera etapa de las fiestas, quedan todavía dos fechas “muy marcadas” (Nochevieja y Reyes) para que puedas poner en práctica todo lo que has aprendido estas Navidades.

Quizás eres de los que se ha dado cuenta que  la relación más común (o, mejor dicho, la forma en que nos relacionamos con la gente, lugares y cosas) es la posesión. Pensamos que somos dueños de cosas como automóviles y casas, incluso nuestros hijos y cónyuges, dinero y de todo lo que me rodea. Seguramente muchas veces te has dado cuenta muchas veces que es imposible poseer nada.

Ocuparnos de las cosas y/o personas? Sí, claro que sí.

Utilizarlas (cosas) y compartir (personas)? Sí, claro que sí.

Intentar cambiarlas, modelarlas de acuerdo a mis necesidades (personas), poseer (cosas o personas). NO, evidentemente NO, ya que la idea de posesión se encuentra en el núcleo de todo miedo, guerra y conflicto.

Cómo podemos hacer que desaparezca en nosotros esa “necesidad” de poseer, de tener, de buscar imposibles?: SÉ UN BUEN GESTOR DE TUS EMOCIONES.

Todo en la vida llega a nosotros para que lo gestionemos, administremos; para que lo desarrollemos, utilicemos, cultivemos, nos ocupemos de ello y, muchas veces, lo liberemos posteriormente. La conciencia de ser simplemente un gestor nos libera de la tensión de la posesión y el miedo. Vernos a nosotros mismos como gestores de todo lo que recibimos, incluyendo nuestro cuerpo, impulsa nuestra creatividad y  capacidad innata de ocuparnos positivamente de nuestra vida. Practícalo, verás que es una forma mucho más liberadora de interactuar con tu entorno.

Así que, en lo que queda de estas maratonianas pero maravillosas fiestas, a medida que das y recibes obsequios, amor, calidez, respeto, caricias,  música… enfócate en ser el mejor gestor que puedas ser. Administra tu tiempo, palabras, pensamiento y amor  como si sólo te quedara un sólo instante: el ahora.

Me despido esperando afectuosamente vuestros comentarios y comparto contigo mi objetivo para estas navidades:

“Permito que las Navidades se integren en mi vida,

pero NUNCA que mi vida se diluya 

en la Navidad”

 

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