La espada de Damocles

La palabra tiene mucha fuerza. Depende de cómo la utilicemos, puede llevarnos a una comunicación clara y eficaz, o a una comunicación confusa y destructiva, ya que incorporamos al lenguaje diario algunas afirmaciones sin saber a ciencia cierta de dónde procede y su verdadero significado.

Uno de estos casos es “la espada de Damocles”. He escrito para vosotros una versión libre (para hacerla más corta) de la leyenda:

“Érase una vez un rey llamado Dionisio, que gobernaba Siracusa, la ciudad más rica de Sicilia. Vivía en un elegante palacio, rodeado de bellas obras de arte y de criados que satisfacían sus más mínimos deseos.
Naturalmente (sic), como Dionisio tenía tanto poder y riqueza, había muchos en Siracusa que envidiaban su buena fortuna. Uno de ellos era Damocles, gran amigo de Dionisio. Damocles siempre le recordaba a su amigo lo afortunado que era al tener todo lo que se puede desear.
Un día Dionisio se cansó de escuchar de su amigo las mismas palabras, y le ofreció cambiar de lugar con él por un día.
Damocles se alegró al escuchar ésto, y aceptó… y así, al día siguiente, Damocles fue conducido al palacio, y todos los criados recibieron instrucciones de tratarlo como al rey. Fue vestido y coronado como tal, y Damocles se consideró el hombre más feliz del mundo. Así se lo expresó a Dionisio, sentados en la mesa real, Damocles en el lugar del rey, y su amigo Dionisio como un invitado más. No cesaba Damocles de repetir lo feliz que se sentía, cuando al llevarse una copa de vino a los labios, elevó los ojos al techo y vió que sobre su cabeza pendía una espada, sujeta al techo por un simple pelo de caballo. La filosa hoja relucía mientras le apuntaba entre los ojos. Iba a levantarse y echar a correr, pero se contuvo, temiendo que cualquier movimiento brusco partiera esa delgada hebra e hiciera caer la espada. Se quedó paralizado por el miedo!!
- Qué sucede amigo mío? Parece que tienes miedo. – dijo Dionisio
- Esa espada! Esa espada!,- susurró Damocles- no la ves?
- Claro que la veo -dijo Dionisio-. La veo todos los días. Siempre pende sobre mi cabeza, y siempre existe el peligro de que alguien corte esa delgada hebra. Tal vez uno de mis asesores envidie mi poder e intente asesiname. O alguien pueda propagar mentiras sobre mí, para azuzar al pueblo en mi contra. O puedo tomar una decisión imprudente que provoque mi caída. Si quieres ser monarca, debes estar dispuesto a aceptar estos riesgos. Forman parte de mi poder como monarca, como ves…
- Si claro que veo – dijo Damocles-. Ahora veo que estaba equivocado, y que tienes mucho en qué pensar aparte de las riquezas y la fama. Por favor, ocupa tu lugar y déjame regresar a mi casa.
Y mientras vivió, Damocles nunca más quiso cambiar de lugar con nadie, ni siquiera por un instante.

Te gustó? Como ves, no debemos fijarnos en lo que tienen o hacen los demás… cada acción lleva una carga de responsabilidad. Debemos fijarnos en nuestras propias habilidades y desarrollarlas, expandirlas… vencer la espada de Damocles de la inseguridad que gobierna algunas áreas de nuestra vida. Atrevernos a identificarlas, cambiarlas (si se puede) y a vivir en armonía con nosotros mismos. Nadie es perfecto…no es oro todo lo que reluce…y todos tenemos nuestras limitaciones (incluso el rey Dionisio). Nuestra tarea es romper una a una nuestras limitaciones, las que nos paralizan y nos dan miedo.

Adelante! Con total seguridad: Tú puedes!!

8 comentarios

  1. sunsi

    Tener envidia no sirve de nada. La envidia es una competición en la que siempre se pierde.

    Debemos ser felices con las cosas que tenemos.

    Un abrazo

    s u n s i

  2. jose

    Gracias! Salomón:

    interesante reflexión.

    es muy importante pensar antes de hablar para que se produzca
    un mensaje con sentido; y mirar para arriba y para los distintos ángulos
    que tenemos expuestos, para protegernos
    de quienes nos miran con intenciones faltas de consideración.

    cuando pienso en la historia leyenda que nos comentas
    lo transformo en ” la espada para Damocles “.
    y es que el que siente miedo paralizante no vale para desempeñar una función de riesgo.

    el que siente miedo de perder su vida, suele tener sensibilidad ante la vida de los
    demás.
    al que la vida de los demás importa poco, es capaz de no percibir que la
    suya peligra seriamente.
    Dionisio demostró que Damocles era un inepto para gobernar.

    no necesitó darle demasiadas explicaciones.

    si aquella espada hubiese sido de Damocles, él la hubiese echado en falta.
    para mí aquella espada era de Dionisio para Damocles, para ponerlo sobre aviso
    de lo que le pasaría si intentaba ocupar el trono que ya tenía dueño.

    la espada sustituyó la palabra.
    igual que la espada puede matar, hay palabras que también lo pueden lograr.

    el poder de la palabra es incalculable.
    usémoslo para edificar, para fortalecer el ánimo
    de quienes nos leen.

    un abrazo.
    JoGa.

  3. jose

    ¡Hola! Salomon:

    El término “palabra” traduce con frecuencia
    en los escritos de los sabios de la antigüedad
    la voz hebrea da·vár
    y la griega ló·gos,
    que en la mayoría de los casos se refieren a una idea, dicho o declaración completos más bien que simplemente a un término o elemento del habla.

    La palabra proveniente de alguien reconocido como autoridad siempre ha ejercido un gran poder en sus oyentes, significando prácticamente un mandato.

    En un registro bíblico dice:
    “no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Yahvé Dios vive el hombre”.

    y más tarde Jesús pronunció las palabras de Dios y dijo: “Los dichos que yo les he hablado son espíritu y son vida”.

    Otro registro nos explica:
    “La palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos,
    y penetra hasta dividir entre alma y espíritu, y entre coyunturas y su tuétano,
    y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón”.
    Llega al corazón y revela si la persona realmente vive en armonía con los principios correctos.

    Las palabras correctas y apropiadas pueden hacer que la persona que las escucha sea sabia y feliz, y puede llevar a cabo cualquier obra, dentro de sus posibilidades, que se le proponga.

    Puede equipar completamente a una persona para toda una labor determinada buena y capacitarla para vencer los obstáculos que se le antepongan en su camino.

    Las palabras de un líder pueden obrar de manera poderosa para que la gente se convenza y actúe en determinada dirección.

    Hay determinadas palabras que ejercen gran poder ya que pueden volver los corazones de los individuos indisciplinados a la sabiduría práctica de los ordenados y pasar a ser personas responsables y competentes.

    No debería subestimarse el poder de un mensaje bien pensado , pues las palabras que contiene pueden ser más poderosas que cualquier amenaza o coacción imaginable.

  4. jose g.

    ¡gracias! Salomón:

    por tu interesante aportación.

    por el hecho de que me gusta debatir,
    voy a decir que tendría que llamarse la espada de Dionisio.
    por varias razones:

    en principio fué Dionisio quién la colgó allí
    pues era real ya que la vió Damocles.

    el sitio donde estaba sentado Damocles era el lugar del rey
    y esa espada según Dionisio es la que él tenía sobre sí por
    ocupar el tan envidiable privilegio, según Damocles.

    ¿se está seguro de que Damocles salió ileso de la experiencia?

    Damocles seguramente tendría la suya colgada en el lugar que él
    ocupara habitualmente en su casa,
    esperándole para cuando volviera, si salía ileso de su atrevida
    aventura.

    normalmente cada uno lleva su espada bien a mano sujeta a su cintura
    para poder defenderse de los que seguramente cuelgan la suya encima de nuestra cabeza,
    en cuanto pueden.

    es una pena que no podamos entrevistar a Dionisio, ni a Damocles, para que nos cuenten
    la versión original.
    lo curioso es que con los siglos que han pasado , según mi punto de vista ” la espada para Damocles “,
    siga dando vueltas por el mundo.

  5. pedro

    Hace unas pocas noches, estaba escuchando por la radio un programa de debate, cuando uno de los contertulios (disculpad que no recuerde el nombre), al que estaban homenajeando en la entrevista por su larga trayectoria hizo el siguiente comentario:

    Como periodista del medio radiofónico, cuando me dicen aquello de que
    “una imagen vale más que mil palabras”
    yo siempre respondo:
    “… y un silencio vale más que mil imágenes”

    Un saludo
    Pedro

  6. sara

    interesante.
    me hizo pensar en “mis espadas de damocles”

  7. andrea

    ufff… da mucho que pensar…
    un saludo

  8. jaume

    me pongo a pensar y veo la utilidad de tus palabras. también pienso en las veces que me enredo en mis miedos y envidias.
    gracias

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  1. La espada de Damocles - gracias! me ha hecho pensar Albert

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