Navidades en Disneylandia

Con toda seguridad, la mayoría de nosotros hemos disfrutado de unas bonitas fiestas rodeados de nuestros seres queridos. Lamentablemente, no siempre es así para todos. Muchas veces les digo a mis pacientes y alumnos que sólo es Navidad en Disneylandia. Son fechas en las que muchas veces sentimos pesar o desesperanza. Quizás deberíamos darnos la oportunidad de crecer con las “faltas” de nuestros seres queridos que ya no están con nosotros, de tener la capacidad de superar las dificultades propias de la vida misma y de disfrutar con todo lo bueno que tenemos.  Mi apoyo afectuoso a todos los que de una u otra manera, sintieron las “faltas” y/o no tuvieron las fiestas deseadas.

De dónde vienen estos sentimientos de faltas, carencias, desasosiego, apego a lo que creo que me falta?. Quizás esta historia os ayude a encontrar alguna de las causas de dónde proceden estos sentimientos.

Había una vez una niña llamada Alicia. Un día, previo a la Navidad, la profesora les pidió a sus alumnos que dibujaran una casa adornada para recibir las fiestas. Los niños hicieron los dibujos, y la profesora criticó a todos los alumnos. Cuando llegó al pupitre de Alicia, le dijo:

- ¿Dónde has visto una casa de color verde? ¿El cielo es rosa?, Este dibujo no es lo que yo he pedido!!

Alicia se sintió turbada y minusvalorizada. Ella había puesto tanta ilusión en pintar su casa de su color preferido!! Sin embargo, aguantó sus lágrimas y se calló. En silencio aguantó todo lo que sentía.

Llegaron las Navidades y las vacaciones. Al regreso de las mismas, la profesora faltó porque estaba enferma. La profesora sustituta  pidió a los niños que dibujaran una casa en un paisaje navideño. Alicia estaba paralizada por el miedo, ya que sentía que sus dibujos no eran bonitos. Cuando la profesora sustituta pasó por el pupitre de Alicia, ésta le entregó el papel en blanco. La profesora lo miró y le dijo:

- Alicia, qué hermosa casa hay debajo de tanta nieve!!

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

Todo nuestro entorno juega un papel importante y modela nuestra forma de actuar y comportarnos. Hay personas que hacen que surjan sentimientos de rabia, frustración, en definitiva, de todo tipo de miedos que nos llevan a la parálisis, a ni siquiera intentarlo. Otras actúan, como la profesora sustituta, como “figuras parentales reparadoras”. Esto quiere decir que, todos, si actuamos positivamente, si damos refuerzo positivo permanente, podemos reparar el daño que pudieron haber hecho otras personas y sanarlas.

Pasadas la primera parte de estas fiestas, quizás es momento para evaluar honestamente si son las fiestas las que no fueron como deseaba, o quizás mis miedos impidieron que disfrutara de lo que tengo…

Te animo a que disfrutes todos los días de tu vida y que dejes entrar en la misma sólo lo bonito, agradable, satisfactorio y enriquecedor. Aléjate de lo que te hace daño! y, tolerancia cero ante cualquier tipo de agresión.

Adelante, siempre adelante!!

10 comentarios

  1. Alvaro Espinoza

    Es importante el llamado a no permitir la agresión a la dignidad humana.

    En estos días tener paz a nuestro derredor, ya es un avance muy significativo.

    Gracias por su mensaje.

    AE.

  2. gossen

    ya seria bonito de pensar siempre en positivo pero es casi imposible estamos rodeados de demasida miseria

  3. Si, es cierto, pero la miseria, tanto humana como material, es transformable, te recomiendo que leas el último post que he publicado, se llama “Optimismo Flexible”.
    Un saludo!!

  4. gossen

    Aunque sea transformable como usted dice que ademas es verdad no se ve nada en el planeta que lo ponga en efectivo porque todo va a peor absolutamente todo sin excepcion

  5. gossen

    Señor Alvaro es imposible parar la agresion de todos tipos a la humanidad, precisamente a nuestra sociedad y a las pasadas lo que la carateriza es el atentado contiuno a la dignidad del ser humano y a la destruccion de su austoestima

  6. Este no es el mejor medio para hablar de temas tan profundos, en los cuales los dos tenemos parte de razón. Evidente que todo está en un equilibrio, también te podría recomendar que vieras la última conferencia que di, “El efecto Pigmalión”, en donde se habla justamente de todo este problema.
    Un saludo

  7. gossen

    Salomon pues este es un sitio de debate publico en el cual hay respeto y encuentro un sitio adecuado para tratar este tema.
    Pero si usted quiere le paso mi privado y seguimos por alli.
    Equilibrio en la sociedad humana no hay señor Salomon, si algo nos caracteriza a los humanos es precisamente el hecho de ser una pandilla de desequilibrados. El equilibrio estaba en nuestro planeta antes de aparecer la raza humana, en cuanto apareció empezo el desequilibrio y a romperse todo.

  8. Evidente que este es un espacio que generosamente cedo para el debate público y el respeto hacia todos. Me refería, más que nada, al espacio físico, en el sentido que son escritos, y el lenguaje es limitante. Además no es en tiempo real, con lo cual se pierde muchos factores que enriquecen la comunicación.
    Fundamentalmente, es un espacio de reflexión, y de aportar, pero también de avanzar, de intentar salir de las posiciones que me limitan.
    Encuentro sus escritos muy interesantes, pero permítame que le aconseje, desde mi percepción, que intente dar un paso hacia adelante y salir de la idea de “que todo” está mal, que somos “una pandilla de desequilibrados”. “Todos” es una palabra muy grande, y hay personas que NO estamos en el “todos”, y “somos” también es una palabra complicada para usar. Yo me considero que no soy un desequilibrado.
    Por esas causalidades de la vida, en estos momentos tengo mucho trabajo, lo cual es de agradecer en los tiempos que corren, así que no puedo aceptar su amable invitación de seguir la conversación en privado, lo cual lamento enormemente. Reciba Ud. un afectuoso saludo

  9. gossen

    Salomon gracias por su simpatico y educativo mensaje.
    Le explico porque he llegado a la conclusion de que todo está mal.
    Cuando usted nació no habia 724 centrales nucleares funcionando y 43 en construcion, ni tampoco habia 2.500 millones de automoviles vomitando co2 a la atmosfera y creciendo, ni tampoco 16 naciones al club nuclear que en cualquier momento pueden armarla y creciendo, si usted no ve en esto signos verdaderamente apocalipticos como dice el clasico, apaga y vamonos.
    Reconozco que usted, su pagina y su obra son maravillosos, (sin exagerar) no se si usted reconce la realidad del tiempo que le ha tocado vivir el fin de la sociedad humana. Un pesimista es un optimista bien informado, el barco se hunde señor Salomon aunque usted no lo desee ni lo quiera

  10. Muy amable sus palabras. Entiendo su concepto, lo se, porque se reconocer la realidad, que no es nada halagüeña. Estoy perfectamente informado (lo que nos permiten, claro, porque la manipulación mediática y de muchos tipos existe, especialmente la emocional) de todo lo que Ud. dice.
    Pero la realidad es la realidad, y un pesimista no es un optimista informado, es un pesimista. Y un optimista es un optimista. Pero sencillamente le diré que, posiblemente el barco se hunda, pero se hundirá conmigo cantando, porque tendré la certeza de que he hecho lo posible para evitarlo, desde mi humilde aceptación que NO puedo abarcarlo todo, y he elegido un camino que me hace crecer y que ayuda a crecer a otras personas.
    Tampoco me considero un optimista, sino un ser humano positivo (a pesar de mis limitaciones, que las tengo, como todo ser humano), y así construyo mi blog, que se llama piensaenpositivo, no piensaconoptimismo. No soy el guionista de Walt Disney ni vivo en Disneylandia, vivo en un mundo a veces cruel y despiadado, que me presenta retos constantemente y que no me permite ser optimista, sino positivo, que, le garantizo, es una tarea muy ardua en los tiempos que corren.
    Y por último, evidente que ni deseo ni quiero que se hunda, y trabajo para que ello no suceda, día a día, minuto a minuto, pero con la realidad de saber que no puedo yo solo, que hacen falta mucha gente positiva “trabajados” que se den el tiempo para trabajar junto a otros que, como yo, no quieren ni desean que el barco se hunda.

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