Navidades y emociones

 

Desde el mes de octubre, los medios nos bombardean con mensajes para fomentar las compras de Navidad. Desde mediados de noviembre la avalancha es insoportable. A eso hay que añadirle la iluminación de la ciudad, las actividades que se realizan para, fundamentalmente, promover el consumo y llegar a mover, dentro de nosotros, esa “fibra sensible” que me impulse a consumir. Esto crea, dentro de nosotros, un aumento de ansiedad, ya que “mi realidad” (melancolía, tristeza, ausencias, CRISIS) se aleja notablemente de la “realidad de fuera” (alegría, luces, colores, “vuelve a casa siempre por navidad”).

Las consecuencias de todos estos “inputs” puede ser desde leves hasta muy graves, dependiendo de la situación personal de cada individuo, ya que, en principio, todos pedimos que lo que siento dentro, concuerde con lo que veo fuera. Evidentemente esto casi nunca es así, ya que si mi jefe sintiera que estoy dando lo mejor de mí, no tomaría las medidas (justificadas o no) que está tomando, producto, asimismo, de su percepción de la crisis.

Mi recomendación es que vivas las Navidades que quieras, que no te dejes llevar por “lo de fuera”, que gastes lo justo y necesario (sé creativo con tus regalos), y fundamentalmente, mantente alejado de los “chantajes emocionales”. La Navidad es un día más en el calendario, y como tal pasará, pero si no sabes decir NO, te dejará altos costes emocionales. 

NO te estoy diciendo que no disfrutes de estas fiestas, te estoy diciendo que las disfrutes de una manera diferente: la tuya. Navidades no es sinónimo de juerga, borracheras, fiesta, regalos caros. Te podría decir cuál es la mía, pero prefiero que tú encuentres la tuya, que, como siempre, es la única que te llevará a disfrutar de estas fiestas.

Por último, estas navidades serán muy duras para quienes están sufriendo la crisis de forma directa. El peligro de sucumbir al desánimo, frustración, rebelión ante la realidad es grande. Podría decir palabras optimistas para ellos, pero no me parece correcto. Simplemente manifestarles que entiendo su proceso, sus sentimientos, sus necesidades. Para todos los que están sufriendo esta crisis, y para todos los que sufren, mi apoyo y comprensión  ante  vuestra dificultad.

Me despido con mis mejores deseos y mi “lema” en estas Navidades:

“Permito que las Navidades se integren en mi vida,

pero NUNCA que MI vida se diluya 

en la Navidad”

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