Patrones Aprendidos y IV

Para terminar con esta serie dedicada a los patrones que aprendemos en nuestra más tierna infancia y que se van repitiendo a lo largo de nuestra vida, marcándola y, en muchas ocasiones, haciendo verdad el refrán “el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos (o miles de) veces”, me gustaría, muy brevemente, contaros la historia personal de Mike Tyson, el campeón mundial más joven de la historia de pesos pesados.

Comprendamos su infancia: Myke está apoyado en la ventana de su habitación… cuando mira hacia adentro, ve a su madre, preocupada por sus actitudes agresivas, y a sus 4 hermanos… no ve a su padre, que los abandonó cuando fueron seis de familia y se vio incapaz de mantenerles. Cuando mira hacia afuera ve uno de los peores barrios de Nueva York, en donde resulta sencillo perderse para siempre. Tiene pavor de salir a la calle porque los chicos se burlan de su voz, de su forma delicada de pedir las cosas por favor, de sus gafas y de su afición secreta: las palomas.

No es capaz de recordar a su padre pero, sin embargo, si conserva fresca aún en la memoria aquella vez en que a un gamberro algo mayor que él se le ocurrió matar a uno de sus pichones arrancándole la cabeza de cuajo…el dulce niño se transformó entonces en un bulldozer que repartía golpes sin parar, aquél día probó la “erótica del poder” sobre los demás y la sensación de invulnerabilidad que le hizo elegir el boxeo como expresión de su fuerza y para obtener la aprobación de los demás: nunca volverían a reírse de él ni amenazar a sus palomas…

A los doce años, treinta detenciones lo llevaron a un reformatorio, en donde aprendió a no dejar escapar sus emociones. Coincidió en el reformatorio con un entrenador físico (ex boxeador) que vio en él un “diamante en bruto” y le enseñó a concentrar en sus puños toda la rabia contenida de Mike.

De la misma manera que aumentaba su fama, aumentaba su adicción a los antidepresivos y calmantes para, según sus propias palabras, “no matar a todo el mundo”. El mismo decía que no amaba el boxeo… y se empezaron a concatenar los hechos: peleas callejeras, humillación por parte de su esposa, acusaciones de acoso sexual, entre otras, hasta que mordió la oreja a su rival y la violación a una joven que lo llevó a la cárcel. De la misma salió reinventado, convertido al Islam y con el tatuaje de Mao en los bíceps… y volvió al comienzo… después de malgastar 300 millones de euros….

Mike vuelve a estar apoyado en la ventana de su habitación… Cuando mira hacia adentro ve a sus siete hijos… cuando mira hacia afuera ve el bar de Mario Costa, la nueva esquina en la que trabaja con cientos de palomas. Ellas y no él son las verdaderas estrellas del programa del canal Animal Planet…

Te animo a releer toda esta serie y que compartas con nosotros tus comentarios.

 

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