Qué es el Coaching? (III)

En la parte segunda de esta serie de artículos sobre Coaching que estoy escribiendo, me despedí diciendo que en esta entrega iba a escribir sobre la figura del Coach.

Al ser misión del Coach facilitar el desarrollo de sus Coachees, tiene la obligación añadida de promover su autodesarrollo y su formación continua. También considero que un Coach, antes de serlo, tiene que ser Coachee y pasar por los procesos que pasarán sus futuros clientes, para adquirir el pleno conocimiento de las herramientas. Uniendo esto y su propio bagaje personal, el Coach podrá transmitir mejor las mismas.

Algo que no deberían descuidar los Coaches  es la Supervisión. Los profesionales deben de aceptar que todos somos seres humanos y que, como dice el refranero castellano “cuatro ojos ven más que dos”. La supervisión consiste en repasar, junto a un Coach experimentado y ajeno al proceso de Coaching, las diferentes técnicas que se están utilizando, su utilidad y resultados. Si fuera necesario, el Supervisor aconseja el cambio de estrategia frente a determinados procesos en los cuales no se obtiene los resultados deseados.

Asimismo el Coach debe ser muy honesto consigo mismo, y la autoevaluación debe ser una práctica sistemática.  Esta autoevaluación debe incluir la reflexión diaria sobre su hacer en los procesos de Coaching iniciados. Os enumero algunas preguntas que podrían hacerse los profesionales. Las primeras podrían hacerse antes de empezar a estudiar Coaching y las segundas están más orientadas a profesionales en ejercicio.

Hay muchas personas que pagan cursos muy caros para su formación en Coaching. Antes de comenzar a estudiar estas herramientas, mi consejo es que se hagan a si mismos estas preguntas: ¿Realmente me gustan las personas? ¿Tengo, como habilidad natural, la empatía necesaria con los demás? ¿Me siento cómodo en procesos que requieren de una velocidad de razonamiento y flexibilidad? ¿Tengo mi intuición desarrollada como para leer entre líneas? ¿Como habilidad, poseo la capacidad de escucha activa? ¿Sé interpretar las actitudes no verbales? ¿Soy consciente de mis áreas a mejorar? ¿Tengo la capacidad de dejar atrás todo lo aprendido y meterme de lleno en nuevas situaciones y responsabilidades?

Podría seguir con más preguntas que deberían preguntarse los futuros Coaches, pero todas se resumen en una: ¿Realmente, me conozco? ¿Tengo las habilidades innatas necesarias para trabajar en esta profesión?

A los que ya han estudiado y están ejerciendo, espero que las preguntas que siguen les ayuden a mantenerse enfocados: ¿Preparé correctamente esta sesión de Coaching? ¿Estoy completando los formularios e informes adecuadamente? ¿Estoy cumpliendo con los objetivos especificados con mi cliente? ¿Qué más podría hacer para que fuera mejor? ¿Qué he aprendido de la sesión de hoy? ¿Qué se ha llevado mi Coachee de la sesión de hoy? ¿Se han cumplido los objetivos fijados para hoy? ¿Qué puedo hacer para que sea mejor la próxima sesión?

También en este caso, podría seguir enumerando muchas preguntas que nos hacemos los Coaches antes, durante y después de cada sesión. En cada una manejamos infinitud de variables, que hacen que cada una de ellas sea especial, única y que nos hacen sentirnos contentos de la profesión que hemos elegido.

Me despido, avanzando que en la próxima entrega volveremos a enumerar otras definiciones, para seguir encuadrando esta técnica.

Espero vuestros comentarios!! Hasta pronto!!

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