Amaneciendo sin mis miedos

Cuentan que había una vez un pueblo que vivía atemorizado por un gigante que vivía en las montañas circundantes. Al amanecer el gigante se despertaba y asustaba al pueblo entero con sus bostezos. El suelo temblaba cuando el gigante caminaba. Los pastores evitaban llevar a su ganado a pastar en los dominios del gigante.

Un día llegó al pueblo un anciano sabio, y escuchó lo que sucedía. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a los dominios del gigante con decisión. La gente, a pesar de estar atemorizada, al ver la valentía del anciano le siguió. Cuando el anciano se encontró con el gigante, encontró una puerta en el dedo gordo del pie del gigante y se metió por ella. Invitó a todos a que le siguieran y les guió por las entrañas del gigante, que no era más que una burda maquinaria movida por poleas y cuerdas. El anciano cortó las cuerdas y el gigante cayó al suelo, todo lo que provocaba miedo quedó convertido en nada.

Al salir del gigante, el anciano sabio se dirigió al pueblo allí congregado y les dijo: La única manera de amanecer sin miedos, es entrar dentro del mismo profundamente y desarmarlo. Mientras lo veamos desde lejos, el gigante se hará cada vez más grande, espantoso y malvado, hasta paralizarnos!!  Pero cuando lo exponemos a la luz del conocimiento interno, nuestros gigantes se convierten en nada.

Os deseo miles de amaneceres sin miedos. Hasta pronto!!

3 comentarios

  1. Jose Antonio

    Hola Salomón

    Que bonita manera de comenzar el año : cosechando amorosa y armoniosamente.
    Otro bello mensaje que nos compartes.
    Un cordial saludo desde Lima,
    José

  2. Eulalia

    ¡Gracias por este regalo de Navidad!

  3. admin

    De nada, gracias a ti por leerme!!

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